Classic Zap
Dra. Hulda Clark

Después de una carrera bien cumplida como físico, el Sr. Bob Beck utilizó su ingeniería a la investigación bio-eléctrica. En los años ochenta, hizo investigaciones extensivas sobre el cerebro y desarrolló un electroencefalograma muy potente. En 1982, desarrolló un estimulante electro-cranéal, el BRAIN TUNER, llamado BT5.

Bob Beck recibió el premio otorgado por la "John Fetzer Foundation" en 1990 por su trabajo sobre el cerebro. Dos libros comentan su BRAIN TUNER en los años noventa: Mega-Brain power, de Michael Hutchison, y Super Learning 2000, de Sheila Ostrander y Lynn Schroeder.

El doctor Beck pensó que la sangre y la linfa podía tratarse in vivo, es decir, sin necesidad de extraer la sangre ni atravesar la piel, con el mecanismo que se describe aquí. En una disertación pública en 1991, el doctor Beck propuso este método para eliminar el HIV, parásitos, hongos, virus y otros microorganismos patógenos in vivo.

Este protocolo ha sido extensamente revisado y mejorado para ser ampliamente utilizable. No hay efectos secundarios conocidos ya que las corrientes en microamperios que se aplican en la piel están muy por debajo de los límites que la FDA ha señalado para estos dispositivos. Este mecanismo envía una corriente de estimulación a la sangre circulante a través de los electrodos colocados en sitios escogidos, (tales como uno debajo del hueso interno del tobillo y el otro en el mismo sitio en el otro pié), sobre la zona sural, poplíptea, tibial posterior, la arteria peronea o en la muñeca, donde los vasos son accesibles. El electrodo se coloca donde el pulso se siente más fuerte. Las microcorrientes no producen dolor ni malestar debido a su poca intensidad. El tratamiento se aplica en sesiones de 120 minutos diarios durante cuatro a seis semanas. En opinión del doctor Beck esto es suficiente para neutralizar cerca del 95% de la carga viral de HIV y de otros microorganismos sensibles.
 
En el año 1990, el doctor William D. Lyman y su equipo del Colegio de Medicina Albert Einstein de Nueva York, hallaron que una mínima corriente de entre (50 a 100 micro amperios) alteraba las capas externas de proteína del virus HIV e impedía la creación de una enzima vital para su reproducción. De esta manera el virus se hacía incapaz de adherirse a los sitios receptores en las células, de aglutinar grupos de leucocitos y su infectividad disminuía entre un 50 y un 95%.

Este trabajo se presentó en el primer Simposio Internacional de Terapias Combinadas en 1991 en Washington D.C y dio lugar a ensayos con pequeños implantes generadores de corrientes eléctricas en pacientes infectados. Las observaciones posteriores han demostrado que este sistema también es activo contra otros virus como el del Epstein-Barr, (implicado en el síndrome de fatiga crónica), la hepatitis, la obesidad y muchos otros.

Esto recuerda la aplicación exitosa de corrientes eléctricas en los casos de mordeduras de serpientes en los que se neutraliza casi de forma instantánea la toxicidad del veneno. (Lancet, Julio 26, 1986 página 229.) Varios otros virus pueden neutralizarse por este medio incluyendo el del resfriado común. Este sencillo tratamiento fue de gran valor para neutralizar el virus en algunas reservas de bancos de sangre contaminadas en Europa y los Estados Unidos.

Se sugirió que los portadores podían tratarse al extraerse su sangre, exponerla a estas corrientes y nuevamente recibirla en una especie de diálisis, por métodos similares o por implante quirúrgico de electrodos con pequeñas baterías dentro de los vasos sanguíneos como se describió en la patente US # 5.188.738. El Dr. S. Kaali, MD, indicó que se requerían varios años de estudios antes de desarrollar un mecanismo que pudiera usarse ampliamente. El doctor Beck desarrolló un mecanismo que electrifica la sangre sin necesidad de diálisis, implantes, ni intervenciones quirúrgicas. A este dispositivo le llamó Purificador de Sangre.